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Navidad 2022 a través de los dichos de don Guillermo Pinto

 Delmi Marcela Pinto López


¡Ay mundo falaz, quien pudiera convertirte en un salón de baile! Hoy reunidos en familia como nos los enseño papas, porque él decía “dejen de pelear como i…. ” 

Bueno es Dios, pero castiga”, si fue bueno con nosotros porque nos dio por tantos años la dicha de tener a nuestros padres 64 años de vida juntos, también nos dio tiempo de convivir en el corredor de la casa rosa, horas determinadas 8 de la mañana y 1 de la tarde, haciéndole rueda a papá sentado en su silla blanca y mamá en su silla de ruedas “la carreta”, por eso debemos de darle “Gracias a Dios por su benevolencia que habéis tenido para con nosotros”.

y como sabemos no todo es alegría, porque “La vida es como la luna, trae creciente y trae menguante. Lo demás es cosa de la fortuna” nos dio dos golpes:  el primero el 17 de octubre del 2021 y el segundo el 15 de marzo del 2022, dos pérdidas tan seguidas que tuvimos en menos de un año, que nos partió el corazón y nos llevó a cambiar nuestra vida.

Para mí y todos nosotros hoy es una navidad triste pues es la primera navidad que tenemos la ausencia de nuestras dos raíces, nuestros cimientos que nos daban fuerza, que nos sostenían.

En la mañana que nos tomamos las fotos, sentí un nudo en la garganta, derrame lágrimas que no había podido hacer antes, tener todos la playera emblemática de nuestros padres, sentí que los revivía. Al gritar “voy bolas” se me puso la piel chinita, creo que nunca pensó papá que fuera a ser tan usual esa palabra en nuestro vocabulario.

Ver las frases en la playera que mi padre solía decir que eran un tanto pícaras, nos sacaba una sonrisa siempre o a veces hasta regaños recibía por decir “Camote sientas, “Voy bolas… pa dentro!”, ”cucarachas meas”, “¡al hoyo … buscó!,” “Dora la mamadora”.

Todas eran partes de la vida que siempre nos daba una enseñanza, a todo le sacaba dichos y esos son ahora partes de nuestro acervo familiar que nos mantendrán unidos de por vida.

Cómo olvidar cuando se enojaba porque “Las mandamás de los Robles” les decían que hacer “Las que mandan no suplican” y se daba la vuelta con sus brazos entrelazados atrás. Se metía a la cocina para comer “¿Que pieza queres papi comer? “Una alegre, jajaja” “risa por nada” arremataba, con “Aguacates company” todo es más sabroso y si ese día hacía frío pedía “café en oro” para calentarse con su “pan para ahora, hambre para mañana”.

Guillermo, Guillermooooo gritaba mi madre cuando no lo veía, y es así como Guillermo se fue apagando poco a poco porque ya no estaba su compañía, la que siempre la entendía, con la que conversaba, sentía “Frío en el alma desde que tú te haz ido” porque “su mamá”, “su abuelita” como le decía a mi madre, ya no estaba, ella partió un domingo frente a sus ojos, sin que él pudiera hacer nada, ya no había a quien le dijera “Vámonos chepita al tanque”, no hubo cura, ni  Salubridad te recoja”, mucho menos el “doctor iku” o “la curandera” que lo salvara, su mal era del alma.

Y así termina la historia en esta vida de mis padres.

¡Ay males que se alivian!, ¿pero el mío cuándo? “Cuando muras compadrito” y así se fueron a la “casa de los iguales

Que gusto tan particular” padre de que te hayas ido a seguir a tu compañera de vida a tu amada Carmita a cantarle “la prieta maldita”.

Tengamos confianza de que algún día los volveremos a ver no seamos “Hombres de poca fe”, tengamos “paciencia piojos que la noche es larga”, que el día menos pensado llegará.

Ahora lo que resta es recordarlos, honrarlos y que permanezcamos unidos en las buenas y las malas como nos lo enseñaron porque fueron nuestro ejemplo de vida.

¡Feliz navidad familia!



P.D. Este texto fueron las palabras de navidad del 24 de diciembre del 2022 en Puerto Arista, Chiapas, reunidos toda la familia Pinto López. Este discurso se construyó a través de todas las frases icónicas de mi padre Guillermo Pinto, que fueran las que dieran sentido al texto, recordando su memoria y su legado oral.

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